Las contraseñas siguen siendo una de las debilidades más explotadas en la seguridad empresarial, no porque los empleados sean descuidados sino porque un secreto compartido que debe recordarse, escribirse y ocasionalmente reutilizarse es inherentemente vulnerable al phishing y al relleno de credenciales. Las passkeys, construidas sobre criptografía de clave pública vinculada a un dispositivo físico, eliminan por completo el secreto compartido.
Planificando para el complicado periodo intermedio, no solo el estado final
Un despliegue realista de passkeys debe considerar el largo periodo de transición donde contraseñas y passkeys coexisten, los empleados usan múltiples dispositivos con soporte inconsistente de passkeys, y la recuperación de cuenta debe seguir siendo segura y utilizable.
Priorizar el despliegue para las poblaciones de mayor riesgo primero—administradores, personal financiero, y cualquiera con acceso a sistemas sensibles—entrega la mayor parte de la reducción de riesgo antes de extenderse a la fuerza laboral más amplia.
JIG ayuda a las empresas a planificar despliegues de autenticación sin contraseña que consideran las realidades operativas, no solo las criptográficas.
