La tecnología operativa que antes funcionaba de forma aislada ahora se conecta a las redes empresariales para monitoreo remoto, mantenimiento predictivo y analítica. Esa conectividad aporta ganancias reales de eficiencia, pero también expone sistemas de control diseñados hace décadas para la fiabilidad, no para resistir amenazas cibernéticas modernas. Los incidentes que han afectado a servicios públicos, manufactura y logística en los últimos años muestran que la OT es ahora un objetivo habitual.
Dónde divergen la seguridad de TI y OT
Los ciclos de parcheo, el ciclo de vida de los activos y la tolerancia al tiempo de inactividad difieren notablemente entre TI y OT. Un sistema de control no puede simplemente reiniciarse para una actualización de seguridad durante la producción. Los programas eficaces primero construyen un inventario preciso de activos OT, y luego aplican segmentación de red entre zonas de TI y OT, con diodos de datos o puertas de enlace unidireccionales estrictamente controladas donde el aislamiento total no es viable.
El monitoreo debe ser pasivo cuando sea posible para no perturbar equipos sensibles, con detección de anomalías ajustada a protocolos industriales en lugar de firmas genéricas de TI. Los planes de respuesta a incidentes deben incluir implicaciones de seguridad física, no solo confidencialidad de datos, y ensayarse con los equipos de operaciones de planta, no solo con el personal de seguridad.
JIG trabaja con operadores industriales y de infraestructura para asegurar la convergencia OT/TI sin comprometer la seguridad y la continuidad operativa que estos sistemas existen para garantizar.
