El DNS es uno de los pocos protocolos de los que depende casi toda comunicación de red, lo que lo convierte en un punto de vista inusualmente bueno para detectar actividad maliciosa: malware que se comunica con un servidor de comando y control, un dominio de phishing registrado horas antes del lanzamiento de una campaña, o datos exfiltrados silenciosamente a través de las propias consultas DNS.
El DNS protector como control práctico y de alto impacto
Los servicios de DNS protector filtran las consultas contra inteligencia de amenazas continuamente actualizada, bloqueando conexiones a dominios conocidos como maliciosos antes de que se establezca siquiera una conexión.
Los registros de consultas DNS también brindan a los investigadores un registro excepcionalmente completo de lo que un dispositivo comprometido intentó alcanzar.
JIG ayuda a las empresas a construir programas de seguridad DNS que convierten un protocolo pasado por alto en una de las capas más rentables de la pila de defensa.
