Las herramientas tradicionales de prevención de pérdida de datos se construyeron para una era en que los datos sensibles salían principalmente de la organización a través de adjuntos de correo y unidades USB. Hoy, los empleados pegan texto confidencial en herramientas públicas de chat de IA y suben hojas de cálculo a aplicaciones SaaS no autorizadas.
Extender el DLP a donde realmente vive el riesgo
Los programas DLP modernos necesitan visibilidad sobre el uso de aplicaciones en la nube y la actividad a nivel de navegador, no solo la salida de red y las transferencias de archivos en el endpoint. Las políticas deben distinguir entre herramientas de IA autorizadas con acuerdos de protección de datos empresariales y herramientas de consumo público.
La clasificación sigue siendo la base: las reglas de DLP son tan buenas como la clasificación de datos subyacente.
JIG ayuda a las empresas a modernizar los programas DLP para abordar dónde fluyen realmente los datos sensibles hoy.
