Los marcos regulatorios que rigen la ciberseguridad de infraestructura crítica se han endurecido considerablemente, con plazos obligatorios de notificación de incidentes, requisitos mínimos de controles técnicos, y en algunos sectores, disposiciones de responsabilidad personal para ejecutivos que no logran garantizar protección adecuada.
Cumplir con la letra y la intención del requisito
La protección genuina requiere entender qué está tratando de prevenir realmente un requisito regulatorio, no solo satisfacer su texto literal: un requisito de segmentación de red existe para limitar hasta dónde puede moverse un atacante después de un compromiso inicial.
La coordinación entre sectores se ha vuelto más importante a medida que los atacantes atacan cada vez más las relaciones de cadena de suministro entre operadores de infraestructura crítica y sus proveedores.
JIG ayuda a los operadores de infraestructura crítica a construir programas de seguridad que cumplen tanto la letra como la intención genuina de los requisitos regulatorios cada vez más estrictos.
